
René Jacobs, en su conocidad fidelidad historicista de las óperas mozartianas, nos presenta una de las cinco grandes y difíciles óperas de todos los tiempos. Es evidente su sentido de la teatralidad, plasmada ya en la misma obertura y en toda la música que expone pero ha decidido despojar de todo drama a sus cantantes.
Se apoya en la primera representación y estreno de Praga, en la que el elenco de cantantes es muy joven y nos ofrece una lectura más giocossa que melodramática. Aquel Don Giovanni estaba representado por Luigi Bassi, un cantante muy joven de voz baritonal clára y casi tenoril que odiaba algunos números escritos por Mozart.
Jacobs también elige un elenco de voces muy jovenes y para Don Giovanni nos presenta a un baritono ligero de 27 años, Johannes Weisser que regala una lectura muy aristocrática pero despojada de la visión "canalla" de un Siepi, por ejemplo. Leporello, corre a cargo de un barítono de voz y técnica destacable pero que hace caso omiso a su papel bufo y deja algunas aproximaciones en los recitativos, que por cierto, están habilmente presentados con el fortepiano y el chelo, otorgando un juego de colores muy bello.
Las féminas están de escándalo, Donna Elvira (Alexandra Pendatchanska) es un completo desastre, chillona, pasada, histérica, mala en la parte baja, poco creible y con una dicción insoportable a la que no se le entiende nada; muy lejos de una Schwarzkopf o Della Casa, desde luego. Olga Pasichnyk es una Donna Anna falta de carne, fría y desfigurada que pese a ciertas florituras no consigue transmitir con un "Or sai qu`el onore" aburridísimo.
La única nota a destacar es la del tenor que encarna a Don Ottavio (Kenneth Tarver) que ejecuta un "Dalla sua pace" delicioso, sentido y con un timbre muy bello que recuerda un tanto a Florez. Despina, es una más de tantas.
En fin, una apuesta por ofrecer una versión bastante fiel al original que perjudica notablemente el drama, la obra y la esencia del burlador y disoluto Don Juan, aunque la música se encuentra en un peldaño muy próximo a la maestria.
A destacar la crítica de Robert Levine de Classics Today que, a pesar de notar la enorme diferencia y falta del joven barítono que encarna a Don Giovanni, se atreve a calificar de 10 la grabación. No es nada nuevo, pero ya huele.