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 Asunto: Una aproximación al Lieder de R. Strauss.
Nuevo mensajePublicado: 24-10-11 19:55 
Genio de la Música
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Al final me arrepentiré de meterme en este tinglado, porque el asunto lleva horas; espero que me disculpeis si actúo con lentitud.
Como dicta el título, este será un texto para acercarse, sin grandes elucubraciones y mayores problemas, al increible mundo del lieder en Richard Strauss, del cual se ha leido muy poco y creo que merece mayor consideración, pues me parece de lo mejorcito del compositor alemán y un gran desconocido fuera de sus habituales "Cuatro últimas canciones" y otras obras conocidas.

Antes que nada... Algunas consideraciones:
-La dificultad de la traducción de los textos en los lieder, hace que sea tremendamente complicado ajustarse formalmente a su traducción correcta. Tengo que ceñirme a otras traducciones y esto crea algunos inconvenientes que espero sepais disculpar. En cualquier caso y frente a las poquísimas aportaciones en este sentido, se hará lo mejor que se pueda.
-¿Dónde encontrar el texto completo de las canciones?. A estas alturas si no estais al tanto, conviene destacar esa impagable página de lieder y canciones que es el referente; se trata de recmusic y la página dedicada a Richard Strauss es:
http://www.recmusic.org/lieder/s/strauss.html
-El tema de las versiones es otro dilema. ¿Qué versión tomar?. Siempre es preferible la que tenga mejor interpretación y mejor sonido pàra poder acercarse con total fiabilidad y seguridad a Strauss, pero en vistas de ofrecer un campo más amplio se incluirán grandes estrellas del firmamento liederístico straussiano. Con todo hay dos grandes referencias: D. Fischer-Dieskau/G. Moore (EMI) y la integral de Haider de las canciones orquestadas.





ETAPA DE JUVENTUD


-Aunque a Richard Strauss se le asocia generalmente a las grandes producciones operísticas y sus brillantes poemas sinfónicos, no cabe duda que su producción más íntima, como el género de la canción de cámara, refleja un estilo y un lirismo que se complementa perfectamente con sus obras mayores.
El lieder ocupa un espacio importante en su dilatada carrera compositiva como veremos. Desde sus inicios hasta sus últimas aportaciones, solamente interrumpido en algunas etapas de mayor trabajo y ensombrecido por sus obras más extensas.
Es justo aproximarse a sus canciones para descubrir todo el color, la poesía y la riqueza que también introduce en sus óperas, como un fértil laboratorio de pruebas y en dónde descubrimos un compositor de gran sentido artístico, extrovertido, práctico, muy expresivo y de una evidente paleta orquestal; muchas de sus pequeñas obras fueron orquestadas sin grandes dificultades, algunas veces con una intensidad y una espiritualidad muy teatral.

Aunque se considera su Opus 10 como su primer ciclo de canciones, no podemos olvidar que Strauss ya compuso una cantidad interesante de canciones que si bien fueron creadas por un jovencísimo muchacho, ya evidencian cierto ingenio y bastante intención. Se podría decir que el “genio” se apresuraba a demostrar su valía.

Así que después de una breve composición de piano titulada “La polca del sastre”, ya tenemos su primer lied con tan sólo seis años de edad. Como aún no sabe escribir bien, su madre Josephine, le ayuda a colocar cada palabra debajo de la nota correspondiente y el niño compone una simple cancioncilla para la Navidad, es la “Weihnachtslied”, Op.2
En este lied observamos la simpleza en la duplicación de la línea vocal y del piano. La estrofa se repite completa y se omite otra estrofa que compone el poema de Christian Schubart, el mismo poeta de la famosa “Die Forelle” (La Trucha) de Franz Schubert.

M. McLaughlin (soprano) – G. Jhonson (piano)


Otra muestra de simpleza pero originalidad en la composición es este “Die Drossel” (El mirlo) en el que el joven Richard evoca el canto del pájaro en la cadencia de apertura del piano. Un poema delicado, de suave caricia en el compás. El poema es de J. Uhland, del que obtuvo textos para otras dos canciones de juventud.

M. McLaughlin (soprano) – G. Jhonson (piano)


Pero, cuidado que Strauss no fue sólo un compositor de dulces melodías y apacibles sonoridades. Aquí hay una muestra de una de sus canciones más fúnebres, oscuras y cargadas de ese romanticismo gótico. La letra es de Albert Von Chamisso y se titula “Lass ruhn die Toten” (Deja a los muertos tranquilos) en la que se citan lápidas, castillos, polvo y huesos de los muertos. El inicio del piano, lento, grave, jugando con el silencio y una tonalidad menor nos antepone a este ambiente de cementerio; la voz se torna igual de grave, rotunda y arrastrando las notas como esas pesadas cadenas de los reos.

M. McLaughlin (soprano) – G. Jhonson (piano)


Si hay alguien que ha influido notablemente al joven Strauss en el camino de la música, es sin duda alguna su padre Franz. Estaba considerado como uno de los mejores intérpretes de trompa de la época y el mismísimo Wagner, de quien estrenó una buena cantidad de sus obras como miembro fijo de la orquesta, tenía solamente palabras de elogio, aunque igualmente criticaba su terrible genio y es que Franz Strauss odiaba la música de Wagner casi de un modo obsesivo.
A su padre se le deben muchas de las primeras enseñanzas y el seguimiento hacia el camino musical “correcto” que pasa naturalmente por Brahms, Schumann, Haydn, Mozart, etc. Naturalmente, Strauss no hará caso de su padre y asimilará, a escondidas, la música del gran compositor alemán hasta reconocer su enorme potencial.
Pero antes de eso y como agradecimiento y homenaje, el joven Richard compone una cancioncita dónde la trompa (instrumento preferido de su padre) cobra especial protagonismo. Es “Alphorn” (nombre que recibe la trompa natural alemana). El texto de Justinus Kerner no es más que una serie de alabanzas a los sonidos de este instrumento “alpino”. Su textura nos recuerda bastante a la música de Schubert, lo que resultaría muy del agrado de su progenitor, ¿verdad?.

Ch. Margiono (soprano) – F. Heider (piano) – W. Vladar (trompa)


Una canción que demuestra la madurez de este muchacho de nueve o diez años, es este hermoso lied “Der mude Wanderer ” (El caminante cansado) con texto de Hoffmann Von Fallersleben, su poeta preferido en estos años.
La historia cuenta la desventura de un caminante que viaja sólo, en la noche y sobre un terreno rocoso, va pensando en su casa que está lejos mientras oye las campanas de la ciudad que llaman a los viajeros. Está cansado y tropieza hacia un barranco, dónde encuentra la muerte; de fondo se escuchan las campanas que esta vez, suenan distinto.
El texto está seccionado por estrofas que revelan estados de ánimo distintos. La música se muestra con un acompañamiento suave en la mano izquierda, mientras la derecha dobla la voz en una notable sensación de nostalgia por la juventud perdida del viajero y por la patria añorada. Luego, un cambio de textura, conduce a evocar las campanas de llamada que vendrá seguida de un trémolo para sugerir la fatal caída del viandante que lleva a un retorno modificado de la apertura, cerrando el círculo del poema en una forma realmente hermosa.

M. McLaughlin (soprano) – G. Jhonson (piano)


Todas las canciones de juventud, antes de su opus 10 estaban compuestas para el entorno familiar de los Strauss que organizaban veladas musicales gracias a la “Tante Johanna” la querida tía Johanna Schorr que, al parecer,fue una soprano de fuste y la primera “musa” de Richard. A ella estaban dedicadas algunas de sus composiciones.
Comentaba Johanna Strauss (hermana pequeña de Richard) que como regalo de Navidad, su madre pedía al jovencísimo compositor una canción para la querida tía, lo que se convertía en todo un halago para el pequeño que no dudaba en ponerse manos a la obra.
Seleccionaba casi cualquier texto, sin el menor cuidado por lo útil del mismo para su composición musical. Esta fue una de las grandes incógnitas que han llevado a considerar a Strauss como un tipo muy descuidado por la forma en que elegía sus poetas preferidos. Fue más selectivo con el paso de los años, pero aún recibió críticas por sus preferencias (y no digamos por aquellos textos que sirvieron de libreto para sus óperas).
Esta delicada y hermosa pieza para la Navidad, nos podría llevar a aquellas íntimas veladas de canto, se trata de
“Wiehnachtsgefuhl” (Espíritu navideño)

M. McLaughlin (soprano) – G. Jhonson (piano)


Para Strauss y para casi cualquier compositor de la época, resultaba difícil mantenerse al margen del lieder que había sido referencia en Schubert, Schumann o Mendelssohn. La búsqueda de un estilo propio o de cierto enfoque artístico separado del romanticismo más elevado, suponía un trabajo extra y una mayor dedicación. En Strauss se puede encontrar ese “límite” en sus últimas canciones de juventud, con las lógicas reservas.
Es precisamente su último trabajo “Roten Rosen” (Rosas rojas) el que parece desmarcarse de su anterior producción juvenil. Incluso la dedicatoria, que ya no será para la Tía Johanna si no para una tal señorita Lotti Speyer, un amor de juventud.
El texto es muy refinado, posiblemente algo anticuado, como una canción de amor y con un sentido muy romántico, pero Strauss le da un enfoque especial en la segunda estrofa, con cambios interesantes que se desvinculan del carácter lánguido y sutil de las estrofas de los extremos. Este lied pertenece a los llamados “Drei Liebeslieder” (tres canciones de amor) que en algunas compilaciones no aparecen agrupados.

Ch. Margiono (soprano) – F. Heider (piano)


Última edición por Abendrot el 28-12-11 20:47, editado 2 veces en total

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 Asunto: Re: Una aproximación al Lieder de R. Strauss.
Nuevo mensajePublicado: 29-10-11 18:57 
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Muy interesante
:gracias:

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“Para algunos es Napoleón, para otros es una lucha filosófica, para mí es Allegro con brio” (Arturo Toscanini, acerca del primer movimiento de la Eroica)


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 Asunto: Re: Una aproximación al Lieder de R. Strauss.
Nuevo mensajePublicado: 29-10-11 23:40 
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muchas gracias Abendrot :cascos:


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 Asunto: Re: Una aproximación al Lieder de R. Strauss.
Nuevo mensajePublicado: 30-10-11 10:04 
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Lo mismo digo, muchas gracias. Este post va a ser muy interesante.

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Los ricos son muy ricos ¡Cómetelos! (Grafitti visto en una tapia)


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 Asunto: Re: Una aproximación al Lieder de R. Strauss.
Nuevo mensajePublicado: 31-10-11 13:25 
Genio de la Música
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Gracias a vosotros.
Anuncio que podeis expresar vuestras opiniones, si teneis algo que os parece que hay que corregir o cualquier duda o pregunta... (que no sea muy dificil, ¿eh?).
Recuerdo que esta es una aproximación, nada de estudio y menos de doctorado. Ya he dejado el título bien descriptivo para curarme en salud, ja, ja, ja.


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 Asunto: Re: Una aproximación al Lieder de R. Strauss.
Nuevo mensajePublicado: 31-10-11 13:34 
Genio de la Música
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Las ocho canciones que componen su opus 10, son un punto y aparte en la producción liederística de Strauss.
Atrás dejamos las canciones de juventud dedicadas al ámbito familiar y nos adentramos en estos poemas exaltados y sentimentales del austriaco Hermann von Gilm, que Strauss traduce admirablemente y en los que se puede apreciar una notable vena melódica y una atmósfera muy operística.
Strauss tiene 21 años, ha viajado a Berlín, Leipzig y Dresde para empaparse de la vida cultural y para presentar sus primeros trabajos y lo más importante, es ayudante de dirección de Hans von Bulow en Mannheim durante el otoño de 1885. En el verano de ese mismo año empieza a componer las canciones de su opus 10 que presumiblemente están inspiradas en un nuevo amor, el de Dora Vilhan, una excelente pianista amiga de la familia y esposa del chelista Hanus Vilhan, que era compañero de Franz Strauss en la orquesta. La pareja estaba teniendo una crisis sentimental y aunque Richard no tuvo nada que ver con esta ruptura, las relaciones con una mujer casada levantaron algo de revuelo en Munich.
De este ciclo cabe destacar su primer lied “Zueignung” (Dedicatoria) profusamente grabado y llevado a los recitales de lieder por multitud de cantantes, muchas veces como propina y junto a otras obras conocidísimas del autor, desde la mítica grabación de Schlusnus con el mismo Strauss al piano, hasta el registro de Jussi Bjoerling, por poner un ejemplo. Esto mismo nos lleva a criticar la actitud, hacia el universo de Strauss como compositor de canciones, llevada a cabo por numerosos artistas, que no consideraban al maestro alemán merecedor de una mayor consideración en este terreno; lo que se trata de un inexplicable error, pese a las notables y lógicas desigualdades de toda su producción en este campo.

Este lied, que viene a ser una especie de “himno” straussiano, suele aparecer al final de los recitales o como bis.
Las estrofas van incrementando de intensidad y en ellas se juega con las palabras finales y la frase “Habe Dank” (te doy las gracias) como intensa exclamación por ese amor verdadero que toma la redención con una sutil alusión a una copa de amatista, gema considerada un antídoto contra la embriaguez (en este caso referido a libertad “pecaminosa”).

H. Schlusnus (barítono) – M. Raucheisen (piano)


“Zueignung” fue orquestada por Robert Heger, director y compositor alemán asociado a la Ópera de Viena, pero no fue hasta 1940 cuando Strauss decidió darle su propia orquestación tras el éxito de esta canción y porque no le gustaba cómo había quedado orquestada por Heger. Las diferencias son notables. Mientras Heger propone una orquesta que sirve de mero acompañamiento a la voz, Strauss decide darle mayor protagonismo, situándolo en un mismo plano, con mayor presencia de los metales y otorgándole un finale más intenso. Paradójicamente, será la orquestación de Heger la más usada.
La orquestada por Strauss de esta toma siguiente, está incluida en el magnífico álbum de integral de lieder orquestal de Haider para Nightingale, donde además se comparan ambas versiones.

A. Pieczonka (soprano) – O. Philharmonique de Nice – F. Haider (director)



“Nichts” (nada) es un interesante lied, en el que el piano va repitiendo una melodía danzable, graciosa y en la que la voz expresa, en tono comedido de burla, las interrogantes que los demás hacen con respecto a su amor y dónde él les responde con otras mismas preguntas: ¿Acaso sabe nadie algo sobre el sol, fuente de luz y de vida?. La respuesta final es contundente: ¡Nada!.

D. Fischer-Dieskau (barítono) – G. Moore (piano)



El tercer lied es “Die Nacht” (la noche) un delicado, recogido y naturalmente muy “nocturno” poema. Uno de los más hermosos de la colección. Su atmósfera y tono melancólico precisa una voz contenida con el texto y decididamente femenina pues explota de manera muy brillante todas las posibilidades de una soprano o una mezzo ligera. La introducción del piano, nos recuerda ''Mondnacht'' de ''Liederkreis'', op. 39 de Robert Schumann con esas notas pulsadas suavemente. Las tres primeras estrofas presentan a la noche como un ser que va apoderándose de la naturaleza, los árboles, la luz, el color de las flores, en un tono muy lento, hasta que la cadencia se interrumpe en la cuarta estrofa dónde aparece el temor porque la noche le ha robado a su amada, concluyendo en un lamento final muy delicado.

''Mondnacht'' de ''Liederkreis'', op. 39 (fragmento) - R. Schumann
D. Fischer-Dieskau (baritono) – Ch. Eschenbach (piano)


J. Norman (soprano) – G. Parsons (piano)



“Die Georgine” (la dalia) es otro interesante poema sobre el amor que florece tardíamente como la dalia y en dónde se aprecia una introducción pianística de acordes agudos que viene a remarcar de manera singular la flor. En la voz, aparecen henchidos momentos de romanticismo que se intensifican en la última estrofa, donde vuelve a mostrarse el motivo pianístico inicial justo antes de las palabras finales que se repiten como un lamento en el que se mezclan el placer y la agonía de ese amor tardío.

B. Bonney (soprano) – M. Martineau (piano)



“Geduld” (paciencia) es el quinto lied de la colección, de un espeso efecto dramático en el que el personaje del poema cuestiona la recomendación sobre la felicidad que los demás le piden y que es “tener paciencia”.
“Die Verschwiegenen” (las silenciosas) y Die Zeitlose (cólquico) son dos breves canciones muy en la línea exaltada de los poemas de von Gilm. La primera es un vehemente alegato, bastante irónico, sobre la felicidad mientras que la segunda muestra la equivalencia entre una última flor y un último amor, venenos mortales –según el autor- que acaban en un tono fúnebre.

“Allerseelen” (día de todos los santos) es otra de las bellas canciones compuestas por Strauss para este ciclo.
La entrada de la voz, tras el preludio pianístico con motivos arpegiados de íntimo romanticismo, se produce de manera imprevista y regula un arco ligado muy nostálgico que tiene su punto fuerte en el final de cada estrofa, en la frase “Wie einst im Mai” (como antaño, en Mayo).
La segunda estrofa comienza con un cambio en la tonalidad, más íntima si cabe, que vuelve a recuperarse en la tercera estrofa para culminar de un modo magistral en un ascenso que tiene su cénit en la frase “Komm an mein Herz, daß ich dich wieder habe” (ven a mi corazón, pues yo te he recobrado) en la que hace referencia a un amor –de alguien que ha desaparecido- y que vuelve a la vida el día en que se otorga libertad a los muertos.
En la frase final se aprecia un sentido muy operístico, como el de un aria cerrada en el que la voz se rinde en las citadas palabras de recuerdo de una manera muy efectiva y en la que el piano resuelve cerrando el círculo perfectamente.
Es este lied un maravilloso final que antecede el gran talento que Strauss demostrará en el uso de la voz y la música de sus óperas y una innegable maestría como compositor de lieder.
Cabe destacar que “Allerseelen” fue orquestada por Heger, al igual que “Zueignung”, pero con los mismos resultados, es decir, simpleza en la orquestación puesta al servicio de la voz que cobra mayor protagonismo. Suele interpretarse más la versión voz y piano.

P. Anders (tenor) – M. Raucheisen (piano)


Existe otro lied que no fue incluido en la colección “Wer hat’s getan?” (¿quién lo hizo?) también con texto de von Gilm. De difícil localización.


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 Asunto: Re: Una aproximación al Lieder de R. Strauss.
Nuevo mensajePublicado: 09-11-11 20:47 
Genio de la Música
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Entre 1884 y 1888 escribe tres ciclos de canciones para los que elige el mismo poeta, Adolf Friedrich von Schack, un mecenas de las artes, escritor, erudito y un hispanista reconocido. No fue un poeta muy célebre pero a Strauss le importaba más aquél material que estimulara su imaginación que la calidad del escritor.
En este periodo, Strauss ha conocido a uno de sus grandes mentores Alexander Ritter que le ayuda a profundizar en la obra de Wagner y le descubre el Liszt de los poemas sinfónicos, lo que le servirá de fuente para sus primeros trabajos en este terreno. También conoce a Pauline de Ahna, a quien da clases particulares y que se convertirá en su esposa. Es la inspiradora, en gran parte, del repertorio de lieder, por lo que no es de extrañar que sirviera de voz y guía para esa evidente afinidad con la voz femenina que en Strauss es muy notable, incluso en sus posteriores trabajos en la ópera.
Aunque todos los lieder de sus op. 15, op. 17 y op. 19 contienen poemas de von Schack, Strauss decide iniciar el ciclo de cinco canciones del Opus 15 con un “Madrigal” de Miguel Ángel Buonarroti correspondiente a sus “Rimas”. Al parecer, su cargado efecto de romanticismo sedujo lo suficiente al compositor para incluirlo con los poemas del alemán.

Su op. 15 continúa con “Winternacht” (noche de invierno) en el que podemos escuchar una entrada del piano muy descriptiva de una tormenta invernal en esos arpegios violentos y exultantes que preceden y acompañan las frases: “Mit Regen und Sturmgebrause Sei mir willkommen, Dezembermond” (con toda tu lluvia y tormenta en pleno auge, se bienvenida luna de diciembre) que se vuelven más sutiles cuando el poeta sugiere el camino a su casa dónde espera su amada. La segunda estrofa continúa con esa terrible tormenta que, con todo, llena de satisfacción al amante (nunca las flores de Mayo regalaron tanta alegría, nos cuenta). En la tercera parte, un tono menor nos conduce a una primavera del amor escondida tras la noche invernal que se manifiesta de manera delicada en la segunda repetición de la última frase que, tras un silencio, nos revela que es su secreto.

D. Fischer-Dieskau (barítono) – G. Moore (piano)


De este mismo opus, conviene destacar su quinta aportación “Heimkehr” (regreso a casa) una bellísima canción; quizá la única del ciclo que ha alcanzado cierta fama.
El piano juega con unos acordes suaves que parecen los remos del barco que regresa a la orilla y el motivo de la mano derecha podría simbolizar las alas de la paloma que regresa al nido. El tono es melancólico, pausado, ensimismado en la felicidad del regreso que agita el corazón del poeta.
La segunda estrofa revela, en otro estado de ánimo, el recuerdo de los días pasados explorando tierras lejanas, para volver a la cadencia inicial del piano en la última parte, que tiene un punto interesante en la frase “bei dir ist der Frieden” (en ti está la paz) para culminar acentuando la palabra “ruhe” de la frase que concluye “Die Ruhe bei dir allein” (a solas contigo, el descanso).

D. Fischer-Dieskau (barítono) – G. Moore (piano)


Este lied fue orquestado por Leopold Wenninger que utiliza la orquesta con un sentido muy straussiano, aunque enriquecido con motivos ornamentales de las maderas y otros instrumentos de viento que, en su conjunto, pueden parecer sacados de un fragmento de “El caballero de la rosa”; quizá el tono es demasiado cursi para el sentido ya de por sí sentimental de la letra.

D. Damrau (soprano) – Fil. Munich – Ch. Thielemann (director)



Las seis canciones del opus 17, con poemas del barón von Schack, tienen esa misma atmósfera romántica, pura e íntimamente ligada a la naturaleza que tanto gustaba a Strauss en aquella época. Las canciones reflejan simples estados de ánimo sin demasiadas oscuridades emocionales y no como ocurre en algunos poemas de su etapa de juventud.
Un buen ejemplo de ello es la primera canción que abre el ciclo y que se titula “Seitdem dein Aug’in meines schaute” (desde que tus ojos se fijaron en los míos) una canción muy romántica, de carácter íntimo en el que se muestra, de una manera muy destacada, el agradecimiento del poeta con esas acentuaciones melódicas en algunas palabras que se alargan hacia la zona alta expresando la enorme congratulación que siente (“toda mi vida se desborda a través de momentos felices”). Las frases ligadas, con esas notas prolongadas, permiten explayar un texto muy breve, pero la intensidad de la interpretación, que queda apagada de manera muy delicada al final con las notas del piano, curiosamente produce el efecto contrario.

M. Price (soprano) – W. Sawallisch (piano)



En "Ständchen" (serenata) los plateados acordes del piano nos ayudan a situarnos en la escena. La repetición de las primeras palabras en esta estrofa, sugieren premura, prisa del poeta por encontrarse a solas con su amada.
“Mach auf, mach auf, doch leise mein Kind” (abre, abre la puerta, pero con suavidad mi niña) ten cuidado, no vayas a despertar a nadie… En la segunda estrofa, vuelve a pedir celeridad pero con cuidado; hay que dar pasos dulces, vuela ligera y reúnete conmigo junto al arroyo, le dice.
Estas dos estrofas se han convertido en todo un símbolo en el lieder de Strauss. La gracia y desenvoltura en las palabras cortas y resaltadas, que muchos cantantes suelen interpretar de manera muy enfática, consiguen enganchar al oyente. Pero debajo de esta aparente simplicidad, se esconde una canción de gran riqueza melódica y rítmica.
La tercera estrofa, en la que los dos amantes ya están juntos, tiene un tratamiento especial. Las palabras ya no saltan juguetonas si no que se tornan más calmadas, extendidas. La serenata nocturna finaliza con un arrebatador “Hoch glühn” por el brillo resplandeciente de la rosa que amanece gracias a la contemplación de los amantes.

L. Lehmann (soprano) – P. Ulanowsky (piano)


La versión orquestada es trabajo de Félix Mottl, destacado director y compositor austriaco que ya había orquestado los “Wesendonck lieder” de Wagner del que fue paladín indiscutible.
La versión de Mottl se aleja bastante de la intención de Strauss o al menos del sentido que el piano y la voz realizan de este poema. El complejo brillo inicial del piano, es sustituido por las flautas y las cuerdas en sordina iniciando un cálido y relajado tratamiento poético más evocador y efectista. Esta ligera pieza parece llevarnos a episodios de la opereta vienesa.

F. Wunderlich (tenor) – O. Radio de Munich – J. Koetsier (director)



“Das Geheimnis” (el secreto) es otro de esos poemas de von Shack, en los que aparecen elementos de la naturaleza que, esta vez, sirven de interrogante y no de comparativa. La niña pregunta sobre el porqué de las cosas de la naturaleza y el poeta le responde que espere a que llegue el amor y éste le contará el secreto.
Los primeros compases del piano sugieren misterio, que la voz se encarga de desvelar con un delicado y suave movimiento cadencioso en la primera frase. Piano y voz, continúan su coloquio romántico íntimamente ligados que acaba en la última frase, casi como un susurro. La sencillez de este lied, el tratamiento del material vocal es como un azucarillo que se disuelve rápidamente. Una delicia.

D. Fischer-Dieskau (barítono) – G. Moore (piano)



El último lied de la colección es “Barkarole” (barcarola) y como indica el título, el piano inicia la canción con un motivo ondulante que da paso a la voz que aporta un tomo melódico acorde con la letra en la que el poeta, describe el danzable batir de las olas en su barca. Este compás no desaparece nunca del lied, excepto en el tramo central, en el momento en el que la luz, que viene del balcón, señala que su amada está despierta y dónde se aprecia un tono exaltado y de felicidad por el encuentro. La última estrofa, que debe ser cantada bastante pianísimo, también precisa una voz con mucha intención y musicalidad. Las palabras “Birg uns, selige Nacht des August!” (nos oculta, feliz noche de agosto) son un buen ejemplo de esta musicalidad tan especial.
Un “defecto” de algunos cantantes que he escuchado, es emitir en zonas muy altas, exagerando el tono de este lied. La versión de Fischer-Dieskau, es mucho más fiel al sentido del poema.

D. Fischer-Dieskau (barítono) – G. Moore (piano)



El opus 19 contiene seis canciones de las que cabría destacar alguna de ellas.
“Breit' über mein Haupt dein schwarzes Haar” (extiende sobre mi cabeza tu cabello negro) es una muy breve poesía realmente inspirada. Una “delicatesen” de von Schack, con las habituales referencias a elementos de la naturaleza. El poeta cambia gustosamente la brillante corona de estrellas del cielo por la noche del cabello negro de su amada y el refulgente sol que luce arriba por el resplandor de esa mirada.
Lo más destacado de este lied viene de la parte vocal, con algunas palabras arqueadas de la primera estrofa y muy especialmente por las leves florituras (en algunos cantantes más que en otros) en su última frase “Und deiner Blicke Glanz” (y el resplandor de su mirada) sostenidas con un piano algo solemne, pero muy discreto.

G. Souzay (barítono) – D. Baldwin (piano)


Volvemos a los recurrentes temas de von Schack en este siguiente lied de la colección y con un tono muy parecido a los anteriores. “Schön sind, doch kalt die Himmelsterne” (hermosas, pero frías, son las estrellas del cielo) , descriptivo título en el que el poeta exalta los ojos y la mirada de su amada, como un alimento constante que nada tiene que envidiar a otros frutos terrenales y también celestiales como las frías estrellas. El fraseo del piano, que acompaña elegantemente la voz, tiene su cambio en la estrofa central dónde el poeta formula su queja por los perecederos frutos. Esta estrofa va ligada a la última, que tiene su punto delicado justo antes de la frase final, con unos acordes pianísticos que resultan de una gran belleza. Este mismo instrumento, se encarga de cerrar la canción de un modo muy suave recordando esas flores y frutos de los ojos de la mujer.

Lorenz Fehenberger (tenor) – M. Raucheisen (piano)


“Wie sollten wir geheim sie halten” (cómo podemos guardarlo en secreto) es el cuarto poema de la colección y uno de los más exigentes con la voz, pues su trepidante tratamiento requiere un esfuerzo enorme para cantar casi sin aliento una buena parte del mismo.
El piano ya inicia sus acordes de manera palpitante y nos hace recordar el “Ungeduld” (impaciencia) de “Die Schöne Müllerin” (la bella molinera) de Franz Schubert o el inicio del aria de Elisabeth en “Tannhauser” de Richard Wagner. Con esta acelerada propuesta, la voz se encarama al romanticismo más jubiloso que consta de partes diferenciadas, como en muchas de las otras canciones. La primera estrofa y la segunda están ligadas en ese canto entre el amor y la naturaleza. La tercera estrofa que describe el tronco de roble viejo (del que emergen nuevas llamas verdes) tiene un tratamiento distinto, orgulloso, casi heroico y finaliza en un exaltado canto entre perfumes y ríos de mayo. La repetición de la primera estrofa cierra perfectamente el círculo de este poco conocido lied que viene impregnado de la esencia operística de Strauss.

“Ungeduld” (impaciencia) – La bella molinera, D795 – F. Schubert (fragmento)
F. Wunderlich (tenor)- H. Giesen (piano)


H. Prey (barítono) – W. Sawallisch (piano)



El último de la colección es “Mein Herz ist stumm, mein Herz ist kalt (mi corazón está callado, mi corazón está frío) y sigue un mismo patrón dentro de los poemas de este autor; aunque con algunas pequeñas diferencias.
El piano inicia con unos acordes oscuros y graves, señalando el corazón helado del poeta a los que se les une la misma afectación de la voz que inicia desde abajo. Poco a poco se va desarrollando y ampliando la paleta de colores conforme el poeta va contando que ese corazón tiene leves momentos de calor, creando un suave rocío; más tarde un arroyo manso que se mueve entre bosques y prados.
La tercera estrofa gana en intensidad con el sonido de los cuernos (“Und Hörnerklang”) que queda hábilmente descrito en los acordes del piano y tiene su punto triunfal en “aus seligen Tagen” (de los días felices) con la voz llevada al agudo. Esta felicidad queda bruscamente interrumpida con ataques del piano y la voz en un tono rotundo del corazón envejecido. Ahora, se desvanece toda la dicha y ambos instrumentos inician su declive hacia las zonas cavernosas. La primera frase del poema, que da título al mismo, vuelve a repetirse en el final desolado y muerto, con los mismos acordes oscuros del inicio.

D. Fischer-Dieskau (barítono) – W. Sawallisch (piano)




Así, con esta nota fría y muda, también se desvanecen los poemas de von Schack. Un autor al que jamás volverá.


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 Asunto: Re: Una aproximación al Lieder de R. Strauss.
Nuevo mensajePublicado: 28-12-11 20:35 
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Atrás dejamos los encantadores lieder de salón del “naturalista” von Schack pero sin abandonar este periodo de “Gründerzeit”, definido como espacio económico y cultural de la vieja Alemania, donde el culto a la belleza se manifiesta con medidas irreales, soñadoras, románticas.
Los siguientes grupos de poemas tienen como autor a Félix Dahn, eminente catedrático, historiador de derecho, poeta y novelista; gran ensalzador de la cultura germánica, cuyos escritos al parecer sirvieron de modelo al nacionalsocialismo alemán.
Sus “Schlichte Weisen” (canciones sencillas) sirvieron de inspiración para el opus n. 21 de Richard Strauss.
Dahn había escrito estos poemas a partir de textos de canciones populares antiguas encontradas en un museo.
La primera de ellas, se titula “All mein Gedanken” (todos mis pensamientos) una breve canción en la que los pensamientos del poeta (junto al corazón y la mente) se dirigen hacia donde está su amada, sin importar los obstáculos, las puertas, los muros; no los detienen. Vuelan alto hasta encontrar la ventana de su casa y golpean en los cristales para que les dejen entrar.
Las palabras aparecen con un ritmo casi marcial que el piano convertirá en cómicas y desenfadadas. Realmente parece que los pensamientos son entes caprichosos, como duendes saltarines. Hay una palabra destacada en la primera frase “Liebste” (amada) que emerge por encima de ellas. Los pajarillos se distinguen con los acordes saltarines de piano, inmediatamente después de la frase “die Vögelein hoch durch die Luft”. Otro momento interesante de este rapidísimo lied se produce cuando se describe el golpeteo de la ventana, que el piano se encarga de marcar con notas que parecen dedos inquietos “Und klopfen und rufen” y luego “Mach Auf” (abre) para terminar con un floreado “grüßen” (saludo) como petición risueña de los nuevos visitantes.


M. Price (soprano) – W. Sawallisch (piano)


All mein' Gedanken, mein Herz und mein Sinn,
da, wo die Liebste ist, wandern sie hin.
Gehn ihres Weges trotz Mauer und Tor,
da hält kein Riegel, kein Graben nicht vor,
gehn wie die Vögelein hoch durch die Luft,
brauchen kein' Brücken über Wasser und Kluft,
finden das Städtlein und finden das Haus,
finden ihr Fenster aus allen heraus.
Und klopfen und rufen: Mach auf, laß uns ein,
wir kommen vom Liebsten und grüßen dich fein.


Du meines Herzens Krönelein (Tú, la corona de mi corazón) es una hermosa canción de amor que tiene algunas pequeñas características que merece la pena destacar.
El piano adquiere protagonismo y se convierte en el perfecto ayudante para dar personalidad a la voz. Aparece en un leve preludio y da paso a la voz como mero acompañante en la primera frase dónde el poeta dice que su amor es una corona de oro puro con un “Golde” hermosamente llevado a la zona baja, pero más tarde apunta con destacados arpegios en la frase siguiente dónde habla de que “solamente son hermosas las demás, cuando están a su lado” (Wenn andere daneben sein).
Estos mismos sonidos se reproducen en el comienzo de la segunda estrofa dónde vuelve a hablar y comparar a “las demás” con su amada. Con un carácter similar se acerca a la tercera estrofa y finaliza con la palabra “Gemüte” (mente)
Es interesante detenerse en la palabra “du” (Tú) que se destaca en un brillante agudo ascendente en la primera, segunda y tercera estrofa, quizá para señalar y destacar a la amada, tal y cómo el título de la canción nos anuncia.
Como no podía ser de otra manera, el piano finaliza con el mismo motivo del inicio, cerrando perfectamente el círculo poético.
La siguiente canción del ciclo, es un hermoso lamento y toda una lección en cuanto a cómo se puede y de sebe componer una canción simple, sin grandes artilugios y tremendamente conmovedora.

Ch. Ludwig (mezzosoprano) – E. Werba (piano)


Du meines Herzens Krönelein,
du bist von lautrem Golde,
wenn andere daneben sein,
dann bist du erst viel holde.

Die andern tun so gern gescheit,
du bist gar sanft und stille,
daß jedes Herz sich dein erfreut,
dein Glück ist's, nicht dein Wille.

Die andern suchen Lieb und Gunst
mit tausend falschen Worten,
du ohne Mund- und Augenkunst
bist wert an allen Orten.

Du bist als wie die Ros' im Wald,
sie weiß nichts von ihrer Blüte,
doch jedem, der vorüberwallt,
erfreut sie das Gemüte.


En “Ach lieb, ich muss nun scheiden” (Ah, amor mío, ahora debo dejarte) asistimos a una parte pianística que nada tiene que ver con la anterior cita, si no que se desenvuelve de tú a tú con la voz, excepto en un momento excepcional que veremos a continuación. La tristeza que debe plasmar la voz en la zona de declamación, se mantiene durante casi toda la poesía, con momentos que nos parecen de la canción más popular. Es ésta característica tan simple, la que nos llama la atención.
Hay un hermoso momento en el que el piano toma la parte de la voz, que presumiblemente calla (en un quejido, quizá un sollozo) para remarcar este íntimo momento, se sitúa en la frase “erst muß zu Herzen gehn” (la forma en que sentimos nuestros corazones) justo después de la palabra “muß” dónde aparece un leve silencio bastante descriptivo y desgarrado de este poema que habla de amores que se separan.

H. Prey (barítono) – W. Sawallisch (piano)


Ach Lieb, ich muß nun scheiden,
gehn über Berg und Tal,
die Erlen und die Weiden,
die weinen allzumal.

Sie sahn so oft uns wandern
zusammen an Baches Rand,
das eine ohn' den andern
geht über ihren Verstand.

Die Erlen und die Weiden
vor Schmerz in Tränen stehn,
nun denket, wie's uns beiden
erst muß zu Herzen gehn.


Cambiamos totalmente de registro para adentrarnos en una canción de corte mucho más desenfadado y cómico, pero con el mismo discurso de lamento hacia la amada; esta vez, el poeta se queja por… el dinero.
“Ach weh mir unglückhaftem Mann” (Ay de mi, hombre desgraciado) trata de un poeta que maldice su poca fortuna e imagina que es al contrario y adorna un precioso coche con cuatro caballos blancos, para ir al encuentro de su amada y raptarla de los brazos de sus padres.
La canción describe, con los motivos del piano, la situación del pobre amante y la voz se complace en mostrarnos su quejido inicial de la primera estrofa.
Cuando el poeta engancha los cuatro caballos y conduce la carreta al trote, el piano describe ese momento con sus notas saltarinas, de modo que parece que realmente estamos inmersos en esta situación. La canción se torna más alegre y desenvuelta, hasta llegar a casa de la amada, dónde el poeta despierta la atención de la dama con un golpe de látigo.
La voz imita socarronamente las preguntas que su amiga hace al descubrirle “Was willst du?” (¿Qué quieres?) y “¿Para qué el gran ramo de rosas y los caballos blancos del coche?... Un enérgico “A ti te quiero” es la respuesta.
La siguiente estrofa adquiere un tono heroico y de orgullo que queda rápidamente disuelto en el piano que concluye con los motivos iniciales del lamento, por la falta de plata, entrelazados con el trote de los caballos en un tono menor; un triste ahogo de penas.

Hans Hotter (bajo) – W. Martin (piano)


Ach weh mir unglückhaftem Mann,
daß ich Geld und Gut nicht habe,
sonst spannt' ich gleich vier Schimmel an
und führ' zu dir im Trabe.

Ich putzte sie mit Schellen aus,
daß du mich hört'st von weitem,
ich steckt' ein'n großen Rosenstrauß
an meine linke Seiten.

Und käm' ich an dein kleines Haus,
tät' ich mit der Peitsche schlagen,
da gucktest du zum Fenster 'naus:
Was willst du? Tät'st du fragen.

Was soll der großen Rosenstrauß,
die Schimmel an dem Wagen?
Dich will ich, rief' ich, komm heraus!
Da tät'st du nimmer fragen.

Nun, Vater, Mutter, seht sie an
und küßt sie rasch zum Scheiden,
weil ich nicht lange warten kann,
meine Schimmel wolln's nicht leiden.

Ach weh mir unglückhaftem Mann,
daß ich Geld und Gut nicht hab'.


El opus 21, acaba con una sosegada canción que se titula “Die Frauen sind oft fromm und still” (Las mujeres son a menudo devotas y tranquilas) en la que el poeta ensalza la fuerza y la piedad que demuestran las mujeres cuando miran hacia el cielo. Una cualidad casi mística que queda perfectamente reflejada en los suaves acordes del piano y la voz en un tono bastante comedido.


La siguiente colección con textos de Félix Dahn y que será su opus 22, se titula “Mädchenblumen” (Muchachas flores) y fue dedicada al tenor Hans Giessen que era cantante principal en la Corte de Weimar, primer “bufón” de la ópera Guntram y cantante de lieder a quien el propio Strauss, solía acompañar habitualmente.
Las cuatro canciones que componen la colección, se sitúan a medio camino entre la “Gründerzeit” y el “Art Nouveau”, que en Alemania se denominaba Jugendstil, por la revista muniquesa Jugend y que tenía como principales objetivos la visión e inspiración de elementos de la naturaleza que eran comparados con formas humanas; como las flores, en este caso.
La primera flor es “Kornblumen” (acianos) cuyos azulados pétalos sugieren este poema compuesto de tan sólo dos frases en las que la voz hace su entrada sin preludio pianístico y debe acomodarse a un texto casi continuo que apenas pierde fuelle y que tiene un componente musical sencillo pero de gran efecto narrativo que finaliza con unos acordes del piano muy hermosos.

D. Fischer-Dieskau (barítono) – G. Moore (piano)


Kornblumen nenn ich die Gestalten,
die milden mit den blauen Augen,
die, anspruchslos in stillem Walten,
den Tau des Friedens, den sie saugen
aus ihren eigenen klaren Seelen,
mitteilen allem, dem sie nahen,
bewußtlos der Gefühlsjuwelen,
die sie von Himmelshand empfahn.
Dir wir so wohl in ihrer Nähe,
als gingst du durch ein Saatgefilde,
durch das der Hauch des Abends wehe,
voll frommen Friedens und voll Milde.


Mohnblumen (amapolas) es la segunda canción, que pese a su brevedad, captura toda la esencia de la Zerbinetta de “Ariadna en Naxos” según se asegura en algún sitio, gracias a esos trinos y acordes en “stacatto” del piano que describen el ánimo siempre alegre de las amapolas (aunque éstas esconden corazones ardientes, según cuenta el poeta). A Strauss le gustaba bastante esta canción y se la dedicó a una cantante de Frankfurt, llamada
Marie Fleisch-Prell a quien solía acompañar el mismísimo Hans Von Bulow al piano.

K. Schmitt-Walter (tenor) – M. Raucheisen (piano)


Mohnblumen sind die runden,
rotblutigen gesunden,
die sommersproßgebraunten,
die immer froh gelaunten,
kreuzbraven, kreuzfidelen,
tanznimmermüden Seelen;
die unter'm Lachen weinen
und nur geboren scheinen,
die Kornblumen zu necken,
und dennoch oft verstecken
die weichsten, besten Herzen,
im Schlinggewächs von Scherzen;
die man, weiß Gott, mit Küssen
ersticken würde müssen,
wär' man nicht immer bange,
umarmest du die Range,
sie springt ein voller Brander
aufflammend auseinander.



La tercera flor es Epheu (hiedra) una muy tierna y sencilla canción que habla de la profundidad y la sensibilidad interna de esta flor de las lágrimas y de sus raras flores. El piano acompaña suavemente con lindas ondas y la voz aunque se deja llevar por esta corriente calma en un principio “den sanften Worten” (con suaves palabras)
necesita acentuar algunas palabras para dar profundidad al texto. Un ejemplo lo tenemos en la frase “in ihren Tränen gerade sind unwiderstehlich” (sus lágrimas son irresistibles) en las que la voz se expande con mucho sentimiento. La poesía acaba con una última frase “die nur einmal blühen” (que florecen sólo una vez) que nace en piano y se eleva sutilmente en la palabra “einmal” para acabar con unos acordes de piano como cierre.

D. Fischer-Dieskau (barítono) – G. Moore (piano)


Aber Epheu nenn' ich jene Mädchen
mit den sanften Worten,
mit dem Haar, dem schlichten, hellen
um den leis' gewölbten Brau'n,
mit den braunen seelenvollen Rehenaugen,
die in Tränen steh'n so oft,
in ihren Tränen gerade sind unwiderstehlich;
ohne Kraft und Selbstgefühl,
schmucklos mit verborg'ner Blüte,
doch mit unerschöpflich tiefer
treuer inniger Empfindung
können sie mit eigner Triebkraft
nie sich heben aus den Wurzeln,
sind geboren, sich zu ranken
liebend um ein ander Leben:
an der ersten Lieb'umrankung
hängt ihr ganzes Lebensschicksal,
denn sie zählen zu den seltnen Blumen,
die nur einmal blühen.


La cuarta flor es “Wasserrose” (nenúfares) una curiosa canción que evidencia una actitud en Strauss bastante compleja y que se aparta de los tres anteriores poemas. Para empezar, esta canción es la más extensa del ciclo y como no podía ser de otra manera, se inicia con acordes del piano que simulan el agua conforme a la naturaleza de esta flor flotante. La voz se sitúa en un estilo más narrativo que cantante en la descripción de la flor en el comienzo del texto, pero adquiere mayor enjundia conforme se desarrolla el texto. El piano acompaña con acordes distintos justo antes de abandonar el retrato de la flor que se abre a la plateada luz de la luna.
En este momento se inicia la comparativa de la flor con una muchacha de mejillas de alabastro y ojos fantasmales, espíritus en la tierra atrapados “Geist und auf Erden gefangen” dónde apreciamos la gravedad de la voz en la palabra “gefangen” que sucumbe hasta la negrura. Continúa el poeta y dice de la muchacha, que cuando habla es como el murmullo del agua plateada. Precisamente es en este punto concreto “Wenn sie spricht” (cuando ella habla) dónde el piano dibuja las ondas del agua y se produce un tono más melódico y sentimental en el que el poeta cae rendido por esos ojos de largas pestañas de seda y queda embrujado en un pasaje colorido y romántico que el piano se encarga de elevar hasta el cierre.

D. Fischer-Dieskau (barítono) – G. Moore (piano)


Kennst du die Blume, die märchenhafte,
sagengefeierte Wasserrose?
Sie wiegt auf ätherischem, schlankem Schafte
das durchsicht'ge Haupt, das farbenlose,
sie blüht auf schilfigem Teich im Haine,
gehütet vom Schwan, der umkreiset sie einsam,
sie erschließt sich nur dem Mondenscheine,
mit dem ihr der silberne Schimmer gemeinsam:
so blüht sie, die zaub'rische Schwester der Sterne,
umschwärmt von der träumerisch dunklen Phaläne,
die am Rande des Teichs sich sehnet von ferne,
und sie nimmer erreicht, wie sehr sie sich sehne.
Wasserrose, so nenn' ich die schlanke,
nachtlock'ge Maid, alabastern von Wangen,
in dem Auge der ahnende tiefe Gedanke,
als sei sie ein Geist und auf Erden gefangen.
Wenn sie spricht, ist's wie silbernes Wogenrauschen,
wenn sie schweigt, ist's die ahnende Stille der Mondnacht;
sie scheint mit den Sternen Blicke zu tauschen,
deren Sprache die gleiche Natur sie gewohnt macht;
du kannst nie ermüden, in's Aug' ihr zu schau'n,
das die seidne, lange Wimper umsäumt hat,
und du glaubst, wie bezaubernd von seligem Grau'n,
was je die Romantik von Elfen geträumt hat.


Última edición por Abendrot el 03-02-12 11:37, editado 3 veces en total

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 Asunto: Re: Una aproximación al Lieder de R. Strauss.
Nuevo mensajePublicado: 29-12-11 23:03 
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Amigo Abendrot, participo en tu hilo, por pura cortesia, he invertido en el horas suficientes, para verme en la situacion de agradecertelo, no por que sea mi intervencion necesaria para el desarrolo tematico del hilo, muy al contrario...Solo intervengo para agradecerte personalmente los ratos estupendos que me estas proporcionando.
Un abrazo, compañero.

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 Asunto: Re: Una aproximación al Lieder de R. Strauss.
Nuevo mensajePublicado: 30-12-11 0:30 
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centollez escribió:
Amigo Abendrot, participo en tu hilo, por pura cortesia, he invertido en el horas suficientes, para verme en la situacion de agradecertelo, no por que sea mi intervencion necesaria para el desarrolo tematico del hilo, muy al contrario...Solo intervengo para agradecerte personalmente los ratos estupendos que me estas proporcionando.
Un abrazo, compañero.


Muchas gracias centollez.
Es muy confortante saber que el trabajo tiene una buena utilidad. Yo creo que Don Ricardo merece todo el tiempo empleado, ¿no es cierto?.


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 Asunto: Re: Una aproximación al Lieder de R. Strauss.
Nuevo mensajePublicado: 30-12-11 15:35 
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 Asunto: Re: Una aproximación al Lieder de R. Strauss.
Nuevo mensajePublicado: 05-01-12 0:08 
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Bueno, aunque ya te lo había comentado por mp, ya que somos varios interrumpiendo, yo también quiero felicitarte por el trabajo (después, a través de algún administrador, supongo que se podrán borrar nuestros mensajes si así lo quisieses).


Edito (ya he visto lo que comentáis en el post de problemas).


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 Asunto: Re: Una aproximación al Lieder de R. Strauss.
Nuevo mensajePublicado: 06-01-12 13:07 
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Gracias borisgodunov y 斯维亚托斯拉夫 por vuestros ánimos.

Sobre los comentarios no hay problema alguno, tampoco se dificulta el seguimiento del hilo.

He probado a insertar la ruta completa en el anterior post, mientras se intenta solucionar el script, para darle utilidad a los enlaces; nada tan sencillo como abrirlo en una pestaña nueva y seguir los comentarios.
En cualquier caso, creo que voy a insertar todas las canciones en algún contenedor con un .pdf para descargarlo y tenerlo todo en uno por si es de interés en el futuro y como copia de seguridad (es el típico eufemismo para las nuevas leyes restrictivas).


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 Asunto: Re: Una aproximación al Lieder de R. Strauss.
Nuevo mensajePublicado: 06-01-12 13:54 
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Recuerdo que ya hay una solución

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 Asunto: Re: Una aproximación al Lieder de R. Strauss.
Nuevo mensajePublicado: 08-01-12 20:10 
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Ya está corregido. Gracias.
Es un poco lio al principio, pero el resultado salta a la vista...


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