
Madama Butterfly es la mas commovedora e intimamente sentida de las óperas de Puccini, asi como la que posee el mayor derroche de melodias inolvidables, mezcladas con diversas sonatas autenticamente japonesas, que le confieren un exotismo menos decorativo que el cultivado a finales del sigloXIX en francia, y mas acorde con la atmósfera en que se desarrolla la acción. En este aspecto, Puccini está más cerca de Bizet, sin dejar de ser italiano, como éste es francés. Tambien posee la obra el tejido orquestal construido a base de leit-motive más unitario de todas las óperas del autor de La Boheme, tejido admirable por su equilibrio y tensión expresivas. Su orquestación exquisita, con la que logra crear auténticos sonidos orientales, y la magnifica caracterización de la protagonista que pasa de la inocencia mas ingenua a asumir su estatura de mujer adulta en su última intervención, completan una ópera cuyo único defecto quiza sea precisamente también su gran virtud: la de presentar un único tema sin ningun otro secundario. Madama Butterfly, además cuenta con el que posiblemente sea el mas romantico dúo de amor de toda la escuela italiana. Sin embargo, esta obra tiene un problema que casi siempre es insalvable: su protagonista debe tener timbre y expresión de adolescente, y poseer al mismo tiempo suficiente bolumen para dominar a la numerosa y potente orquesta. Resulta muy dificil destacar algún número ya que toda ella es deslumbrante e irrepetible, pero obligados a ello escogeriamos dos (aparte del duo): el Coro O Kami, con que los invitados brindan por la felicidad de los recien casados, y el tierno, radiante y poético dúo de las flores de Butterfly y Suzuki en el acto II.