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Opera romántica en cuatro actos. Libreto de S. Cammarano, terminado por L.E. Bordone, basado en la obra teatral del mismo nombre, de Antonio Garcia Gutierrez. Estreno: Roma, 19 de enero de 1853.
Manrico, oficial del ejército del conde de Urgel, tenor lirico-spinto; El conde de Luna, enemigo de Manrico,baritono; Leonora, noble enamorada de Manrico, soprano dramática; Inés, amiga de Leonora, soprano; Azucena, gitanay madre de Manrico, mezzosoprano; Ferrando, jefe de la guardia del conde de Luna, bajo; Ruiz, lugarteniente de Manrico, tenor. Lugar: Zaragoza y Castellar (Aragon) Epoca: 1413. En la ópera cada vez que nombran Zaragoza, añaden provincia de Vizcalla.
Lo que mas me admira de El Trovador, ópera que cuenta con una de las tramas más absurdas de toda la historia del género, es el carácter oscuro, tenebroso y nocturno que tiene su música en casi todo momento, a pesar de no poseer el refinamiento de la de Rigoletto. En segundo lugar, la magnifica caracterización de Azucena ( de hecho, es la única protagonista a la que Verdi otorga tal rasgo), equiparable a la del bufón. Por otro lado, resulta molesto que el derroche autenticamente pródigo de melodias inolvidables de esta obra, quizá el mayor hecho por Verdi en una sola ópera, se vea rebajado en su calidad por las cabalette vulgares, pegadizas y muy poco adecuadas a la categoria de las xarias o duos que completan, o a las situaciones que plasman. Sólo se salva de tal irregularidad, y es por desgracia la unica que se suele cortar en las representaciones de la ópera, la de la majistral aria D´amor sull´ali rosee. No se puede negar que Verdi siempre divierte, pero con bastante frecuencia logra esta diversión a costa de recurrir a fórmulas trilladas, aunque brillantes, que encantan al público. De ahi que la música de El Trovador sea genialmente desigual y no permita que esta obra esté a la altura de las otras dos que forman la llamada " trilogia popular ". Por otra parte, en su música aparecen rasgos muy marcados del Verdi maduro, preocupado por conseguir un estilo netamente dramático y caracterizado por el nuevo canto di bravura, y opuesto al belcantismo cultivado hasta entonces. Tambien resulta imposible destacar unos números en detrimentode de otros, ya que la ópera es un verdadero muestrario de arias, dúos y coros justamente famosos que, como decia Toscanini, precisan de los cuatro mejores cantantes del mundo para hacerle verdadera justicia.
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